Comprendiendo la tendinitis: un enfoque desde la fisioterapia

La tendinitis es una afección que afecta a muchas personas y se caracteriza por la inflamación de un tendón, el tejido que conecta los músculos con los huesos. Se presenta con frecuencia en deportistas, trabajadores que realizan movimientos repetitivos o personas mayores, y puede limitar significativamente la calidad de vida. En este artículo, exploraremos las causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento de la tendinitis desde una perspectiva de fisioterapia.

Causas de la tendinitis

La tendinitis puede ser provocada por varias razones. Entre las más comunes se encuentran:

1. Sobrecarga o uso excesivo:
Los movimientos repetitivos o mantener una postura inadecuada durante largos periodos pueden causar microtraumatismos en los tendones.

2. Lesiones agudas
Un golpe o un movimiento brusco puede provocar la inflamación del tendón.

3. Envejecimiento:
Con la edad, los tendones tienden a perder elasticidad y resistencia, lo que los hace más propensos a la inflamación.

4. Enfermedades sistémicas
Ciertas afecciones médicas, como la diabetes o la artritis reumatoide, también pueden predisponer a la tendinitis.

Síntomas de la tendinitis

Los síntomas de la tendinitis pueden variar según la severidad de la inflamación, pero generalmente incluyen:

1. Dolor: Es el síntoma más común. Se siente generalmente en la zona afectada y puede empeorar con el movimiento.

2. Inflamación: El área alrededor del tendón afectado puede presentar hinchazón y enrojecimiento.

3. Rigidez: Es posible experimentar una menor movilidad en la articulación vinculada al tendón afectado, especialmente al despertar o después de periodos de inactividad.

4. Sensación de calor: La región inflamada puede sentirse más caliente al tacto que otras partes del cuerpo.

5. Crepitación: Algunas personas pueden notar un chasquido al mover la articulación afectada.

Diagnóstico de la tendinitis

El diagnóstico de la tendinitis se realiza generalmente a través de una historia clínica detallada y un examen físico. El fisioterapeuta evaluará la movilidad y la fuerza de la articulación afectada, y preguntará sobre los síntomas y la historia de actividades físicas del paciente. En algunos casos, se pueden solicitar estudios de imagen, como radiografías o ultrasonidos, para evaluar la extensión de la lesión y descartar otros problemas.

mujer masajeando pies sentada en cama

 

Tratamiento de la tendinitis

El tratamiento de la tendinitis puede variar dependiendo de la severidad de la condición, pero muchas veces incluye:

1. Descanso: Es fundamental evitar actividades que agraven el dolor. Permitir que el tendón descanse puede ayudar a reducir la inflamación.

2. Aplicación de hielo: Se recomienda aplicar hielo en el área afectada durante 15-20 minutos varias veces al día para disminuir la inflamación y el dolor.

3. Medicamentos antiinflamatorios: Los fármacos como el ibuprofeno o el naproxeno pueden usarse para reducir la inflamación y aliviar el dolor.

4. Fisioterapia: Un fisioterapeuta puede ayudar a diseñar un programa de ejercicios específicos para mejorar la movilidad, fortalecer los músculos circundantes y recuperar la función sin provocar más daño al tendón.

5. Inyecciones de corticosteroides: En casos más severos, se pueden administrar inyecciones de corticosteroides para reducir la inflamación.

6. Uso de férulas o soporte: En algunos casos, el uso de férulas puede ser útil para limitar el movimiento y darle al tendón el tiempo necesario para sanar.

7. Cambio en las actividades: Puede ser necesario ajustar la técnica o el enfoque de la actividad física para evitar la recurrencia de la tendinitis.

8. Cirugía: En casos severos de tendinitis que no responden a tratamientos conservadores, se puede considerar cirugía. Este enfoque permite reparar el tendón dañado o eliminar tejido inflamado o degenerado.

9. Terapias alternativas: Algunas personas encuentran alivio en tratamientos como la acupuntura, la osteopatía o la terapia con láser, aunque la evidencia científica varía.

10. Rehabilitación: Después de que el dolor disminuya, es crucial seguir un programa de rehabilitación. Esto a menudo incluye ejercicios de estiramiento y fortalecimiento específicos para recuperar la función del tendón y prevenir futuras lesiones.

Prevención de la tendinitis

Para reducir el riesgo de desarrollar tendinitis, es recomendable:

persona sentada con dolor en pies y manos

 

  • Calentamiento adecuado: Siempre realizar un calentamiento antes de la actividad física para preparar los músculos y tendones.

  • Progresión gradual: Aumentar la intensidad y la duración de la actividad física de forma gradual, evitando cambios abruptos.

  • Uso de equipo adecuado: Asegúrate de usar el calzado y equipo correcto para tu actividad deportiva.

  • Fortalecimiento muscular: Incluir en la rutina ejercicios que fortalezcan los músculos que soportan el tendón comprometerá su función.

  • Técnica adecuada: Aprender y mantener una técnica adecuada en deportes o actividades físicas es fundamental para evitar el sobreuso de los tendones. Considera trabajar con un entrenador o fisioterapeuta.

  • Descanso adecuado: Permitir que el cuerpo descanse y se recupere es esencial. Escucha a tu cuerpo y no ignores el dolor o la incomodidad.

  • Variación de actividades: Evitar la repetición excesiva de ciertos movimientos o actividades puede ayudar a prevenir la sobrecarga en un tendón específico.

  • Hidratación y nutrición: Mantener una buena hidratación y una dieta equilibrada puede afectar la salud de tus tendones. Asegúrate de obtener suficientes nutrientes, incluidos antioxidantes y ácidos grasos omega-3.

Cuándo consultar a un profesional

Es importante buscar atención médica si experimentas:

  • Dolor persistente que no mejora con el reposo.

  • Debilidad en la zona afectada.

  • Inflamación o enrojecimiento que no desaparece.

  • Dificultad para realizar movimientos cotidianos.

Un médico o fisioterapeuta puede realizar una evaluación adecuada y recomendar un tratamiento adecuado para su caso.

  • Evaluación diagnóstica: Si el dolor persiste o empeora, un médico puede realizar una evaluación diagnóstica que incluya radiografías, ecografías o resonancias magnéticas. Esto puede ayudar a identificar la extensión de la lesión y guiar el tratamiento adecuado.

  • Tratamiento personalizado: Un especialista puede diseñar un plan de tratamiento personalizado que puede incluir fisioterapia, medicamentos antiinflamatorios, inyecciones de corticosteroides o, en casos graves, cirugía.